SMATTCOM

01 de julio del 2020

El futuro del Sector Agroalimentario de México ante el T-MEC

Las nuevas reglas para el comercio en la región de América del Norte -representando- retos, riesgos y oportunidades para el sector agroalimentario en México.

 

El decreto promulgatorio por el que oficialmente se sustituye el TLCAN por el T-MEC se publicó el día de ayer en el Diario Oficial de la Federación, para entrar en vigor el día de hoy miércoles primero de julio. Con este hecho histórico, se renuevan las reglas para el comercio en la región de América del Norte representando nuevos retos, riesgos y oportunidades para el sector agroalimentario mexicano. Aunado a esto, debemos analizar los alcances de este nuevo tratado en el contexto actual de la crisis sanitaria del COVID-19, en el que todos estamos pasando por momentos difíciles para poder reactivar las actividades comerciales.

 

En definitiva, la entrada del T-MEC trae beneficios inmediatos como la eliminación del trabajo infantil y el trabajo forzoso, sin embargo, estos son aspectos que el gobierno de Estados Unidos ha utilizado como pretexto para limitar y condicionar las exportaciones de productos mexicanos como el tomate, el chile, el pepino, la caña de azúcar, el café, la cebolla, el frijol verde, la berenjena, el tabaco y el melón. De igual forma, debemos recordar que los temas de sanidad y seguridad nacional también ya han sido usados por el vecino del norte para limitar la importación de jitomate proveniente de Michoacán y Sinaloa, protegiendo de esta forma a sus productores.

 

Para evitar estos escenarios en un futuro cercano, especialmente, en el entendido que las exportaciones mexicanas son clave para mantener la balanza agroalimentaria con superávit, los productores, por una parte, deben estar actualizados en las nuevas normas y disposiciones que conllevan la implementación de este nuevo Tratado; mientras, por otra parte, es necesario la unión, capacitación, la innovación y adopción de nuevas tecnologías para optimizar la producción y la comercialización agroalimentaria.

 

Como ya lo hemos mencionado previamente, uno de los riesgos a los que se enfrentan los exportadores mexicanos es la limitación temporal a la exportación de frutas y verduras mexicanas para favorecer a los productores estadounidenses, mejor conocida como la estacionalidad agrícola, es un asunto, que, como tal, no está regulado dentro de este nuevo Tratado, por lo que los exportadores mexicanos estarán a merced de la voluntad del Gobierno de Estados Unidos. Por otra parte, algo que pudiera parecer un contrapeso al tema de la estacionalidad, es el hecho de que el acuerdo contempla sanciones comerciales a incumplimientos en materia legal, algo que no ocurría con el TLCAN y que podría suponer incluso el embargo de mercancías, el problema de esto es la falta de abogados especialistas en la resolución de este tipo de controversias, por lo que una vez más, los campesinos encuentran un obstáculo más para hacer valer lo estipulado en el acuerdo.

 

Otra de las ventajas que se tendrá en el sector primario es que no se regresó a aranceles, a cupos o restricciones cuantitativas, pues debemos tener presente que Estados Unidos es el principal socio comercial de México en materia agroalimentaria, el 75.7 % de las exportaciones del sector en 2019 fueron con destino a EEUU, mercancías que alcanzaron un valor de 29.345 millones de dólares (mdd.), aunque, cabe señalar, que solamente son las bebidas procesadas como el tequila y la cerveza, y los productos como jitomate y aguacate, los que aportan más del 60% de esta millonaria cifra, lo que deja en evidencia un claro desbalance interno en la producción, promoción comercial y exportación de los más de 2 mil productos agroalimentarios que podrían ser del interés del mercado norteamericano y canadiense.

 

El siguiente país al que México exportó más productos agroalimentarios en 2019 fue Japón, aunque el porcentaje fue del 2.9 % y el valor de lo vendido no pasó de los 1.112 mdd. Dejando en claro que la dependencia comercial con Estados Unidos seguirá siendo un hecho, algo que va más allá de lo que algunos expertos y funcionarios del actual gobierno han calificado de una sinergia o dependencia mutua- ya que el 66 % de los productos agroalimentarios importados por México provienen de Estados Unidos- por lo tanto, es menester impulsar la inversión y la innovación en los procesos de producción y en el mercado interno, esperando que con esto se puedan abatir problemas como la pobreza alimentaria o el desperdicio de alimentos.

 

La gran oportunidad que tiene el campo mexicano frente a la entrada en vigor del T-MEC y ante la gran recesión económica de este siglo provocada por la pandemia del COVID-19 se encuentra en el desarrollo e implementación de tecnología, pero, sobre todo, en el uso y acercamiento de las tecnologías de la información y comunicación para romper la brecha digital en el sector agroalimentario que permitan expandir los canales de comercialización más allá de las fronteras del norte de México.

 

Es necesario que tanto los productores, técnicos y comerciantes cuenten con herramientas al alcance de su mano que les permitan visualizar las oportunidades comerciales, tal y como lo realiza Smattcom, la aplicación que rompe con el modelo del intermediarismo y genera una plataforma para el encuentro directo entre productores, compradores y distribuidores de alimentos del campo.

 

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