SMATTCOM
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en julio de 2026 marcará un momento decisivo para el comercio agroalimentario norteamericano. Aunque el tratado aborda sectores industriales, laborales y energéticos, el agro mexicano será uno de los puntos más sensibles en la mesa de negociación.
Después de años de crecimiento en exportaciones y posicionamiento internacional, el campo enfrenta hoy una combinación compleja de desafíos estructurales, tensiones comerciales y presiones ambientales que podrían redefinir su futuro.
El campo mexicano ha sido una historia de éxito bajo el T-MEC. Las exportaciones de hortalizas, frutas y granos han consolidado al país como el principal proveedor de alimentos frescos hacia Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, este mismo éxito ha generado reclamos desde el país vecino.
Productores estadounidenses acusan una competencia estacional desigual, señalando que las cosechas mexicanas coinciden con sus temporadas y presionan los precios locales. Además, los bajos costos laborales y las diferencias regulatorias en materia ambiental y sanitaria se han convertido en temas recurrentes de fricción.
Durante la revisión del T-MEC, estos puntos podrían traducirse en propuestas de vedas estacionales, límites de exportación o mayores requisitos de certificación, poniendo a prueba la capacidad de México para defender su posición como potencia agroexportadora.

Aunque el sector agroalimentario es uno de los motores del comercio exterior, arrastra carencias históricas que afectan su competitividad frente a sus socios del norte:
Estos retos internos, sumados a las presiones políticas externas, configuran un escenario complejo que exige modernización, inversión y estrategias de adaptación sostenibles.
La revisión del T-MEC no solo representa una amenaza, sino también una oportunidad para reposicionar el campo mexicano como un referente en agroindustria sostenible y tecnología aplicada a la producción.
México puede fortalecer su competitividad impulsando la tecnificación agrícola, la gestión eficiente del agua, la adopción de certificaciones internacionales y la digitalización de procesos.
El reto es convertir la coyuntura comercial en una ventana de innovación, donde productores grandes y pequeños trabajen con herramientas que garanticen trazabilidad, transparencia y confianza en cada transacción.
El sector agroalimentario no solo es un pilar comercial, sino también una fuerza social y económica de gran alcance. Genera más de 6 millones de empleos directos y es fuente principal de ingresos en comunidades rurales de todo el país.
Sin embargo, la falta de acceso a crédito, seguros y tecnología ha mantenido brechas significativas entre productores pequeños y grandes agronegocios.
La revisión del T-MEC podría ser un punto de inflexión para diseñar políticas públicas que impulsen inclusión rural, sustentabilidad y equidad económica, garantizando que los beneficios del libre comercio lleguen a todos los niveles del campo.
Para enfrentar con éxito las negociaciones de 2026, México debe adoptar una estrategia integral que combine diplomacia comercial con fortalecimiento interno.
Algunas líneas clave incluyen:
El objetivo no solo es mantener acceso preferencial, sino convertir al agro mexicano en un modelo de productividad y sustentabilidad regional.
En este contexto de transformación, Smattcom 🛡️ se consolida como el aliado tecnológico del agro mexicano. A través de su Transacción Protegida, la plataforma brinda confianza, trazabilidad y asesoría profesional a productores, compradores y distribuidores.
Mientras el T-MEC redefine las reglas del comercio regional 🌎, Smattcom ofrece herramientas digitales para que los productores sigan exportando con seguridad, eficiencia y respaldo.
Exporta con seguridad. Comercializa con inteligencia. 💡
Hazlo con Smattcom.
👉 Conoce más en Smattcom