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La Cuaresma no solo cambia lo que comen millones de familias en México. También mueve precios, acelera ventas y abre una ventana comercial importante para productores y distribuidores agroalimentarios. En términos simples: cuando sube la demanda de pescados y mariscos, también cambian las oportunidades para quien sabe leer el mercado, preparar inventario y elegir mejor qué producto mover, en qué canal y en qué momento.
Esto no es una percepción aislada. De acuerdo con información oficial, durante la temporada de Cuaresma se llega a generar alrededor de 26 por ciento de la producción anual de pescados y mariscos. Además, Conapesca reportó para 2025 una producción nacional de 2,173,621 toneladas, una señal clara de que se trata de una temporada con peso real en la economía alimentaria del país. En otras palabras, no estamos frente a un consumo menor o de nicho, sino ante una etapa que sí reordena el mercado.
La respuesta es sencilla: cambia la demanda. Durante estas semanas, muchas familias sustituyen carne roja y pollo por productos del mar. Ese ajuste empuja la rotación de especies populares, presiona precios en ciertos canales y obliga a distribuidores, pescaderías, centrales de abasto, restaurantes y comercios a reaccionar más rápido. El efecto no se queda solo en el consumidor final; también impacta la planeación de compra, la logística, la mezcla comercial y la negociación entre proveedores y compradores.
Un ejemplo muy claro está en la Ciudad de México. Para la Cuaresma 2025, la Sedeco estimó una derrama económica de 1,697 millones de pesos, con impacto positivo en 2,451 establecimientos y alrededor de 14,260 personas ocupadas. Traducido a lenguaje de negocio: la temporada genera flujo, activa puntos de venta y eleva la actividad comercial en toda la cadena.
Aunque no existe una sola tabla oficial nacional con “los 10 más consumidos”, sí hay señales muy claras sobre qué productos concentran el interés del mercado. La propia Profeco reportó consumos anuales por habitante que ayudan a entender qué especies ya tienen una base fuerte en la mesa de los hogares: sardina con 4.8 kg, camarón con 2.1 kg, mojarra con 1.6 kg, atún con 1.1 kg y pulpo con 273 gramos por persona al año. Eso explica por qué, cuando llega la Cuaresma, algunos productos despegan más rápido que otros.
Si lo bajamos a términos comerciales, hay varios productos que vale la pena seguir de cerca:
Lo importante aquí no es solo saber qué especie “suena más”, sino entender qué papel juega cada una en la mezcla comercial. Hay productos que atraen volumen, otros que ayudan a defender margen y otros que sirven para ampliar catálogo y responder a distintos bolsillos.

Uno de los patrones más claros de la Cuaresma es la diferencia de precios entre canales. En 2026, un monitoreo citado por El Economista con base en datos de ANPEC mostró que una canasta de pescados y mariscos subió 12 por ciento en mercados y centrales de abasto, al pasar de 2,265 a 2,531 pesos, mientras que en supermercados el aumento fue de 14 por ciento, de 2,906 a 3,313 pesos. Esto dice mucho en pocas palabras: no todos los canales se comportan igual y ahí es donde aparecen oportunidades reales para comprar y vender mejor.
Además, en 2025 se documentó que un filete podía costar hasta 30 por ciento más en supermercado que en mercados mayoristas o locales. Para productores y distribuidores, esta diferencia es muy valiosa, porque ayuda a decidir dónde conviene colocar producto de mayor valor, dónde conviene empujar volumen y cómo construir una estrategia más rentable según el canal.
La primera oportunidad está en la planeación del portafolio. En Cuaresma no todo se gana con el producto más caro. Muchas veces el mejor resultado llega al combinar una línea de alta rotación con una línea de mejor margen. Por ejemplo, especies como sardina, mojarra o bagre pueden ayudar a mover volumen, mientras que camarón o presentaciones con mayor valor agregado pueden mejorar el ingreso por operación. Esta lectura tiene sentido cuando se observan las diferencias de precio entre especies y canales.
La segunda oportunidad está en la lectura del canal correcto. Cuando el mismo producto se vende con brechas importantes entre mercado tradicional, central de abasto y supermercado, quien conoce mejor esos movimientos tiene más margen para negociar. No se trata solo de vender más; se trata de vender con mejor contexto.
La tercera oportunidad está en el valor agregado. En temporadas con mayor demanda, suelen crecer mejor las presentaciones y servicios que resuelven algo al comprador: filetes, producto limpio, porciones prácticas, preparados o soluciones listas para restaurante y retail. Aunque el dato duro cambia por zona y canal, la dispersión de precios observada en Cuaresma sí confirma una idea de negocio muy útil: el mercado paga distinto según presentación, conveniencia y punto de venta.
La cuarta oportunidad está en la logística y el tiempo de respuesta. Cuando el consumo se acelera, los quiebres de inventario, la merma y los retrasos cuestan más. Por eso, en esta temporada gana terreno quien puede reaccionar con rapidez, cuidar cadena de frío, mover producto al canal adecuado y mantener visibilidad sobre precios y demanda.
Más que pensar en la Cuaresma como una fecha del calendario, conviene verla como una temporada comercial. Eso cambia por completo la forma de prepararse. En vez de esperar a que suba la demanda, vale más llegar con una estrategia clara.
Hay cuatro acciones que hacen sentido:
La Cuaresma en México sí abre oportunidades para productores y distribuidores agroalimentarios. Las abre porque concentra demanda, acelera la rotación de ciertas especies, eleva la actividad comercial y amplía la diferencia entre canales. Pero esas oportunidades no se capturan solas. Se aprovechan mejor cuando hay lectura de mercado, mezcla comercial inteligente y capacidad de reacción.
Para el sector agroalimentario, la lección es clara: en Cuaresma no basta con tener producto. Lo que hace la diferencia es tener información para venderlo mejor, al comprador correcto, en el momento correcto y con una estrategia que cuide tanto el volumen como el margen.
La Cuaresma abre una ventana comercial importante para quienes saben moverse a tiempo. Ya sea que produzcas, distribuyas o comercialices pescados, mariscos y otros productos de alta demanda en esta temporada, contar con mejores canales de compra y venta puede marcar la diferencia entre solo colocar producto o cerrar mejores oportunidades de negocio.
En Smattcom puedes encontrar una forma más ágil de conectar oferta y demanda en el sector agroalimentario. A través de la plataforma, es posible comprar y vender productos acuícolas, así como participar en subastas que ayudan a dar visibilidad al producto, encontrar compradores y generar más oportunidades comerciales en momentos clave del mercado. Para esta temporada, puede ser una herramienta útil para mover inventario, comparar opciones y aprovechar mejor la demanda que trae la Cuaresma.